El aislamiento preventivo como forma de culturización.

    “la gente muchas veces no se culturiza porque no puede, y no porque no quiere”

     

    Lacoyuntura del COVID — 19 se ha convertido en un insumo enriquecedor para las reflexiones de todo tipo. Temas como egoísmo, prioridades sociales, salud mental, medio ambiente entre otros salen a flote en el vaivén de opciones y contenido alrededor de la situación. Pero más allá de todo ello también parece ser una buena oportunidad para hablar sobre el “tiempo”.

    Si bien este no es el tema de urgencia ni con mi pequeña columna de opinión pretendo hacerlo, considero que puede ser un factor para meditar y para sacarle provecho. En otras palabras, ver el vaso medio lleno.

    El tiempo y lo que hacemos con él es algo que en el marco de una rutina, padece bajo su misma condición de cotidianidad. A veces me pregunto algo que muchos otros probablemente también lo hacen y es ¿qué haría si tuviera más tiempo de uso? Sería necio que hablara de un contexto global ya que desconozco lo que quita tiempo en otros lugares del mundo. Pero al menos sé que en mi cotidianidad tener tiempo libre se ha vuelto cada vez más un lujo que veo con menos frecuencia.

    Con las medidas del aislamiento preventivo (las cuales deberían ser un imperativo que por coherencia y respeto nos deberíamos imponer a nosotros mismos), existe una posibilidad enriquecedora para aquellos que puedan permanecer en sus casas. Esta posibilidad se traduce en la apertura de nuevos intervalos de tiempo que antes no teníamos.

    Los bogotanos ocupamos el primer puesto del mundo donde más se pierde tiempo en trancones, 272 horas al año lo que equivale a más de 11 de días al año para muchos, según un estudio de la cadena alemana Deustche Swelle.

    Si no se está trabajando, se está montando en un transmilenio o taxi. Si se elige el sistema de transporte público ya sea por elección o por necesidad se pierden varias horas, días y minutos en el recurrir de la rutina. Ahora no solo usamos o perdemos (en el caso anterior) tiempo por los problemas de estructura urbana, también durante nuestra rutina llenamos muchos momentos del día en diferentes actividades como; horas de almuerzo, huecos de universidad, trayectos caminando, actividades grupales, deportivas, citas con especialistas. En fin, infinidad de actividades de contacto social que en este momento se deben mantener al margen para hacer lo posible en “contener la línea”.

    La pregunta es ¿cómo hacer uso de estas nuevas aperturas de tiempo para los que podemos quedarnos en casa?, ¿cómo sopesar el cambiar de rutina inesperado y hacerlo de una manera positiva para nosotros mismos? Muchos desempeñarán sus labores de trabajo o estudio en el hogar, pero cuando estos finalicen ¿Qué hacer?

     
    Ilustración hecha por Santiago Quintero.

     

    La respuesta que más que una respuesta es una invitación es a llenarse de cultura. Usar esas horas en el Transmilenio, trancón, gimnasio o trayecto al trabajo y re pensarlas para leer un libro que estaba a la mitad, aprender sobre un artista nuevo, para recordar películas de otras décadas, para retomar actividades tal vez olvidadas pero añoradas, como escribir, pintar, ilustrar o simplemente explorar dentro de la infinidad de opciones que la sociedad red nos puede dar.

    En esta era de las redes sociales donde compartir contenido se ha vuelto igual de natural e instantáneo que respirar, tal vez una forma de contribuir a la coyuntura es compartiendo cultura, para que la gente haga uso de esta.

    Enviar links de diferente contenido que nos guste y quisiéramos compartir o recibir. Quien sabe que en este intercambio de información para el aprovechamiento de los nuevos espacios encontremos un nuevo hobby o interés en un tema antes desconocido. La única forma de averiguarlo es empezar a lanzar contenido enriquecedor a la red y dejar a un lado esa contaminación mediática de la que también nosotros (personas del común) somos responsables.

    Empero con lo anterior no digo que el contenido de concientización no sea valioso, lo es y lo considero indispensable, sin embargo creo que compartiendo cultura podríamos sumar a esta concientización e invitar a que nuestros amigos, familia y conocidos que nos siguen en nuestras distintas redes sociales hagan uso de su tiempo de una forma diferente, y que además de todas las reflexiones sociales, ambientales y económicas que nos trae el COVID — 19 puedan aprender e inspirarse con cosas nuevas durante ello.

    Recomendaciones personales además de lavarse las manos:

    Houseum: Canal de Youtube con probablemente una de las mejores curadurías en musica House.

     

    Hallo Montag Invites Houseum : Transmisión de uno de los mejores festivales de House, ideal para ambientar el dia. En esta entrega invitan a varios artistas del sello Houseum.

    Historia -Arte: Blog interactivo que recoge la historia de autores y obras a través de los movimientos y vanguardias.

     

    Domestika: plataforma de cursos, actualmente ofrece algunos de ellos gratis para acompañar la estadía en casa.

     

    Retina Latina: portal digital de cine Latinoamericano, avalado por el Fondo Internacional para la Diversidad Cultural de la UNESCO.

     

    Non Fics: Plataforma de reviews de documentales, ideal para encontrar algo inesperado cuando Netflix se queda corto.

    Autor: Santiago Quintero

    https://instagram.com/santiagoq_s